Dejé de ser yo, exterminaste mi naturaleza humana, ahora sólo queda el deseo de la sangre. ¿O qué no sabías que si un vampiro te muerde en vampiro te conviertes? Y fue así, a base de mordidas, que se acabaron las mentiras, pero también las verdades. Se acabó todo, lo negro y lo blanco, ahora sólo queda el gris, y el no tan gris. Ahora mis acciones ya no importan porque los resultados son independientes a mis deseos, y así vivo, dependiendo de la Suerte, del Destino y del Azar.
Antropofagia pura, come la parte infectada, a ti no te podrá dañar, a ti no te infectará, ¿o sí? Caras vemos, corazones no sabemos y menos conocemos eso que ni el Sol alumbra, signo de tu vampirismo, oscuridad profunda y eterna, como el camino que empecé a andar al atreverme a retarte (¿o retarme a mi?). Nunca lo sabremos, porque ahora se ignora y se conoce todo al mismo tiempo, flujo universal.
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