11.10.2011

Cálmate, muerde-cuellos

Dejé de ser yo, exterminaste mi naturaleza humana, ahora sólo queda el deseo de la sangre. ¿O qué no sabías que si un vampiro te muerde en vampiro te conviertes? Y fue así, a base de mordidas, que se acabaron las mentiras, pero también las verdades. Se acabó todo, lo negro y lo blanco, ahora sólo queda el gris, y el no tan gris. Ahora mis acciones ya no importan porque los resultados son independientes a mis deseos, y así vivo, dependiendo de la Suerte, del Destino y del Azar. 

Antropofagia pura, come la parte infectada, a ti no te podrá dañar, a ti no te infectará, ¿o sí? Caras vemos, corazones no sabemos y menos conocemos eso que ni el Sol alumbra, signo de tu vampirismo, oscuridad profunda y eterna, como el camino que empecé a andar al atreverme a retarte (¿o retarme a mi?). Nunca lo sabremos, porque ahora se ignora y se conoce todo al mismo tiempo, flujo universal.

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