11.27.2011

Victor Escalante

A modo de reivindicación o a modo de consuelo he decidido escribir esta semana sobre un amigo que siempre estará aqui, porque nunca olvido a los que se van. Su nombre era Victor Escalante y vivió de 1984 a 2011. 

Amante de la música (tan amante que su profesión misma era su pasión por la música al ser trovador), de la buena comida y de las mujeres bellas. No sé las causas exactas de su muerte pero, recordando el viejo dicho de "el que por su gusto muere hasta la muerte le sabe" supongo que murió en un desgraciado accidente automovilístico puesto que él, muy emocionado, estrenó motocicleta hace dos semanas, evento que festejamos con una comilona en Coyoacán.

Él fue siempre un caballero de los que Dios dejó de hacer, y así como Victor entró en mi vida, tan espontaneamente, tan impactantemente, así se fue. Ahora las horas se me van entre lágrimas y risas al recordarlo o al encontrar algo de él en mi. Aunque nunca pasó nada entre nosotros fuera de lo que se pueda considerar una amistad fraternal ahora es cuando me doy cuenta de cuanta falta le hace a mi vida. Porque cuando alguien se va alguien se queda, y ahora me quedo yo con las ganas de una risa más, de una canción más, de una cerveza más a su lado.

Gracias, Victor, por los momentos que no supe agradecer pero que vieras cuanta falta me hacen ahora, y no te me agüites, mi trovador, que te veré del otro lado hoy o mañana.

11.21.2011

Edipo y la mar, Diablo

No veía nada, sólo escuchaba el ruido de las olas al romper en la playa, sentía la brisa del mar en mi cabello y el sabor a sal de tus besos en mis labios. No veía nada, sólo sentía la granulosa arena en la planta de mis pies descalzos, sólo imaginaba la grandeza de tu océano. No veía nada, ni el azul turquesa de tu pensamiento ni la espuma blanca de tus lágrimas. No veía nada, porque no te veía a ti.

Y sólo imaginaba... Hobby de los soñadores, de los ineptos y de los locos. Pero, ¿quién no está loco ya? ¿O te volviste cuerdo? Me gustabas zafado, dañado y enfermo. Ahora sólo está el mar, pero no estas tú, y por eso, y sólo por eso, no quería ver, así terminé alimentando a las gaviotas cual Edipo, bendito autocastigo.

11.16.2011

Tu ex-paraíso

En tus poros se libra una batalla, una batalla entre mis dientes y tus sensaciones, por eso digo que tu sudor sabe a guerra, porque tu eres guerra. Imágen apocalíptica, quítate que ahí te voy Armagedón. Diablillo que anuncia el fin del mundo, ¿acaso extrañas estar en el cielo, con tus bellas aladas sin ombligo? Tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata, why not?

Anda, intenta subir de nuevo a tu paraíso de haríes, verás que la gravedad terrestre y el pecado humano te arrastran de nuevo a mi. Pecado dependiendo de tus valores, ¿a poco no? Acéptate ya, mundano, y deja de luchar contra tu naturaleza humana, encadenada a pasiones e irracionalidades, a los bajos instintos (nice movie huh). 
 
Sólo tú lo sabes, muere brevemente para recuperar, por unos instantes, tu condición angelical y luego bajar de madrazo a mis brazos paganos.

11.13.2011

Aquella vez, tu vez

Yo miré el viento en busca de tus ojos, de tu cabello, de tu sonrisa, de tu aroma. Intenté observar la forma en la que el viento movia las hojas de los árboles y los globos de los niños, para adivinarte ahí escondido, ahí perdido. Procuré no parpadear para no desintegrarte con el filo de mis pestañas. Pero, eso sí, procuré respirar mucho para, de alguna forma, tenerte dentro de mi.

Miré el viento y no estabas. Miré el viento y no te vi. Miré el viento y no te sentí. Ojala no te hayas dañado con las alas de una mariposa. Ojala no te hayas detenido emtre las hojas de una jacaranda. Ojala no te haya deshecho el calor.

Tal vez llegues de noche, como la otra vez. Tal vez te cohibiste con el día, como la otra vez. Tal vez me quede vacia esperando tu regreso, como la otra vez. Aquella vez,  tu vez.

11.10.2011

Cálmate, muerde-cuellos

Dejé de ser yo, exterminaste mi naturaleza humana, ahora sólo queda el deseo de la sangre. ¿O qué no sabías que si un vampiro te muerde en vampiro te conviertes? Y fue así, a base de mordidas, que se acabaron las mentiras, pero también las verdades. Se acabó todo, lo negro y lo blanco, ahora sólo queda el gris, y el no tan gris. Ahora mis acciones ya no importan porque los resultados son independientes a mis deseos, y así vivo, dependiendo de la Suerte, del Destino y del Azar. 

Antropofagia pura, come la parte infectada, a ti no te podrá dañar, a ti no te infectará, ¿o sí? Caras vemos, corazones no sabemos y menos conocemos eso que ni el Sol alumbra, signo de tu vampirismo, oscuridad profunda y eterna, como el camino que empecé a andar al atreverme a retarte (¿o retarme a mi?). Nunca lo sabremos, porque ahora se ignora y se conoce todo al mismo tiempo, flujo universal.

11.06.2011

Sofía, la del espejo

Esta es la historia de una mujer que no soportaba verse en el espejo. Ella, Sofía, simplemente no aguantaba la idea de verse a sí misma observándose, acechándose, adivinándose, regañándose. Desde que era pequeña, Sófía se dió cuenta de la perturbación que sentía al verse reflejada; la sensación que le recorría la espalda empapada de sudor era simplemente insoportable. 
Le aterraban muchas cosas, pero la principal era que su otro yo, el reflejado, la atormentara revelando sus secretos, sus ansiedades, sus miedos; y que las personas que se encontraran cerca lo supieran todo de ella, o aunque se encontrara sóla, el simple acto de que su otro yo dijera lo que pasaba en su cabeza era imperdonable. También temía que ese otro-Sofía la arrastarara a otro mundo, un mundo que se encontraba volteado, en el cual la izquierda era la derecha y la noche era día, y la Luna era Sol.
Sofía ya era toda una mujer que no podía verse en el espejo, y su familia, aunque no entendía sus razones, prefería dejarla con sus anomalías debido a que creían, eran pasajeras. El problema surgió cuando Sofía tuvo que irse de la casa pues había encontrado a su amor verdadero, Rodrigo, el cual también le temía a los espejos, y había sido esa fobia irracional la que los había juntado.
El día de la boda de Sofía y Rodrigo fue un día hermoso, algo estropeado por las quejas constantes de las invitadas sobre la falta de espejos en los baños, algo que complacía secretamente a los novios. El pastel era enorme, blanco, inmaculado, y con unos Sofia-y.Rodrigo minúsculos en lo alto de la escarcha. El baile había sio sensacional, Rodrigo era un gran bailarín y Sofía su más entusiasta alumna. La mesa de los regalos era abundante, y es en este pila donde aguardaba su final: un hermoso espejo barroco, el cual al desenvolverlo entusiasmados y al verse reflejados en él, terminó por quitarles la poca felicidad recién adquirida y terminó por llevarlos al mundo donde todo está torcido, del cual, nunca pudieron salir.

11.02.2011

En la punta de tu lengua

Sólo tu sabes hacerlo, sacar lo peor de mi, lo más obscuro, lo secreto, lo que nunca nadie quiso ser excepto nosotros en nuestra infame perversión. Con juegos que sabes no podrás controlar, jugando con fuego, they say. Pero, ¿que hay de esa piromanía que siento cuando te acercas? Quiero que todo arda, que los libros y las rosas se consuman en un orgasmo final pero sin fin, acercándose a esa minúscula muerte, paro de corazón, donde todo adquiere sentido y deja de tenerlo a la vez, dicotomía iniesta de tus caderas y oblicuos, y de allá por donde fui a perder la razón.

Por que, ¿cuál había de ser satisfacción más grande que ese temblor de mis poros al verte llegar? Comprender que para esto se hizo al hombre, comprender que nuestra vida es tan vana y tan rápida que el único consuelo es encontrar el placer, tarea a la que he consagrado mi vida, esa vida que comenzó en la punta de tu lengua y terminará en ese mismo lugar.