Me gusta tu sabor, el sabor que desprende tu delicada piel blanca; me gusta la suavidad de tus poros, la forma en la que reconocen mi lengua, la forma en la que se entrega a mi sin pedir nada a cambio. Me gustan tus ojos, el azul de mi cielo; la forma en la que me miran, esa mirada capaz de traer a la vida a quien ya murió. ;e gustan tus labios, la forma en la que timidamente besan mi espalda, reconociéndola, amándola, como solo tú sabes hacerlo.
Me gustan tus brazos, y la forma en la que esos brazos rodean mi etereo ser; tus brazos que han luchado mil batallas, y que al parecer nunca han perdido. Me gustan tus piernas, gruesas, fuertes, dispuestas a recorrer todo el mundo. Me gustan tus oídos, oídos que escuchan mis palabras silenciosas, oídos que escuchan lo que nunca dije pero siempre quise decir.
Pero lo que más me gusta es tu alma, aquella que no respeta límites corporales y que se extiende cual aroma de gardenias en mi habitación. Esa alma que, en palabras de Shakespeare, es más grande que el mar. Esa alma que abarca la mía, que la envuelve y la transforma. Por que podría dispensar de tu sonrisa, de tu mirada, de tus palabras, pero nunca de tu alma.
hola! oye urge checar lo del trabajo en equipo, me avisas que onda, ok! :9
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