10.05.2011

The Phantom Of The Park

Corro, no puedo parar... Me duelen las piernas pero no me puedo quedar atrás, me atrapará... Me falta el aire, duele cuando respiro, el aire de la noche es demasiado frío y el silencio demasiado pesado... Sólo se escuchan mis pisadas fuertes y las de él, todo lo demás esta callado en el parque... Dios mio santo, está atrás de mi... No puedo parar...Las gotas de sudor no me permiten ver el camino, no quiero caer, todo habría acabado... Tengo miedo, me da miedo la noche, me da miedo el parque, me da miedo él...Quiero gritar, pero es gritar o correr... No puedo pensar... Ya me cansé, voy a caer... ¿Cuándo terminará esto?... Porfavor, lo suplico, que no me persiga más... Mis piernas me arden, mis pies están acalambrados... ¡Que fria noche!... ¡Que callada noche!... Que no me siga ya... Que se aleje, que cambie de opinión, que no me atrape, porfavor...

Caí debido a una pequeña piedra que no ví a tiempo. Esa piedra la había tirado en la mañana un pequeño niño que había jugado con sus amigos a las batallitas. Para el niño había sido un proyectil que no había dado en el blanco, la cabeza de su declarado "enemigo". Debido a que su mamá lo vió lanzar esa piedra lo regañó  enfrente de todos sus amigos y lo llevó a su casa muy molesta, el niño nunca comprendió el motivo del enojo de su mamá.

Ese mismo niño pasaría por ese parque al día siguiente temprano para ir a la escuela tomado de la mano de su mamá, sonriendo porque le habían dejado desayunar cereal de chocolate, el del comercial de la música graciosa. Vería su fallado misil e intentaría agarrarlo, pero su mamá vería primero mi sangre en el pavimento.

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