9.28.2011

En la guerra y en el amor...

El campo de batalla es escalofriante. Quedan algunos escombros de lo que fue tu amor, casquillos por aqui, botas ensangrenatadas por alla, pistolas por doquier. ¿Recuerdas la lucha? ¿Los gritos de la infantería? ¿El ensordecedor ruido del Black Hawk

Nos declaramos la guerra hace más de tres años, y ve, pura destrucción ha quedado. Pero ha sido impresionante. Recuerdo la primera explosión nuclear, como nos alcanzó ese calor fulminante, esa alegoría radiactiva, eléctrica, que nos paralizó en un grito final, insuperable. Ese día nos decidimos por una tregua que no duró tanto como ese orgasmo nuclear.

Seguimos la guerra, arremetimos con todas nuestras fuerzas y nuestras inteligencias. Parecías ser un enemigo fácil, pero penetraste en mis filas, confundiendote así con mis propias tropas, mientras las acribillabas como loco de amor. Después yo lanzé unos cuantos misiles justo al centro de tu ego, donde, herido de amor, seguiste la lucha.

En el momento en el que llegó la marina, todo lo terrestre y lo aéreo habia sido implosionado. Tus buques contra mis fragatas se bombardearon hasta el ocaso del mundo.

9.25.2011

Al parecer nada más

Porque te alejas de mi, porque te fuiste sin decir adios mientras dejabas tu cuerpo atrás, olvidado, vacio. Porque me abandonaste digas lo que digas, porque no cumpliste tu promesa. Porque ahora yo me desintegro sin la guia de tus palabras, porque todo lo que un dia te dije quedó atrás, y porque ya lo veía venir.

¿Ahora que será de mi? Tan siquiera pensar en un cielo sin el azul de tus ojos me resulta insportable, nunca esperé que terminara de una forma tan soez, tan superficial. Pero te vas, y me dejas atrás, bien dice que el que se despide deja a alguien atrás diciendo adios.

Pues bien ahora, estoy aqui, por primera vez liberada, sin cadenas pero sin alas. Gracias por habérmelas cortado al mismo tiempo, la tranquilidad de verse libre, pero la tristeza de no poder volar han logrado neutralizar mi corazón, ¿lo sabías? Y probablemente algo que debí decirte desde antes es que tengo un mecanismo extraño de protección, donde si alguien me hace daño le guardo rencor por el resto de mi vida, bad luck.

Pero vete, fue muy fácil decir adios, espero que sea igual de fácil no regresar como tantas veces lo has hecho, y sobre todo espero que sea muy fácil mandarte a la chingada, de una vez por todas.

9.21.2011

A placer

Mátame, esa muerte momentánea que con tanta ansía buscas entre todos los muslos dispuestos a ser seducidos por tus palabras vacías y miradas llenas. Promesas que haces a los cuatro vientos, promesas que te compran al precio de un Picasso original, promesas que cual mariposas no pesan nada. Pero lo que vale la pena, aunque tu no te hayas dado cuenta, es el instante a tu lado, ese preciso momento en el que el pecado se vuelve bendición, dicotomía inherente a tu sonrisa.

Tu mala compañia se ha vuelto la obsesión de las mentes inocentes, pervertidas desde el momento en que tus labios se atreven a rozar sus labios virginales. Pero a ti no te importa, no te perturba su entrega, ni te emociona su pasión, porque tú te has vuelto inmune a las trampas del amor, dime ¿se debe a malas experiencias? ¿Ahora deben pagar ellas que timidamente te han entregado su corazón y su cuerpo?

No, tu no estas inmune, tu eres selectivo. Y me seleccionaste a mi para ser depositaria de tu verdad única, tal vez reconociste a un igual desde el primer momento, tal vez estaba marcada y tú eras la única persona capaz de verla. Como alla sido, y como será estuve ahí, al principio arrogante, hasta que me percibí tu esencia en la mía, ya me habías contagiado. Y cuando Él me vio se percinó, ¿sabes el motivo? Tal vez por ángel, tal vez por diablo.

Sólo te pido algo, devuelveme mis alas, esas que mordiste queriendo enjaularme; devuelveme mi aire, ese que me quitaste con la primera directa; devuelveme mi fidelidad, esa que me quitaste con la mirada. Devuelvemelo todo o nada.

9.18.2011

Battle for the sun

Vuela, águila, vuela hasta donde tus alas te lo permitan, surca el cielo sin dejar de acelerar, llega hasta tu límite, no dejes que el halcón te alcance, lo he escuchado, no dejes que te llegue a tocar. Vuela, hacia el horizonte, siempre hacia el  horizonte, nunca a un lugar preciso y alcanzable, nunca te conformes con un árbol y unas cuantas ramas para encontentarte.

Vuela y siente el aire entre tus plumas, vuela sin preocuparte por aquél que te quiere enjaular, sin preocuparte por aquél que se aprovechará de tus ímpetus. Vuela y grita, grita hasta que te duela la garganta, grita hasta que asustes a todos los que te rodean, grita hasta que todos te respeten. A algunos les servirá el silencio, a ti no, tú naciste rebelde.

Vuela y no mires para atrás que el halcón esta muy cerca, no dejes que te toque, águila, no te lo recomiendo. El halcón sólo querrá convencerte de sus ideas, te las insertará cual disco en tu memoria, no dejes que sus tendencias te infecten, vuela.

Vuela y haz figuras preciosas en el cielo, asombra a los que te voltean a ver, haz acrobacias que te asusten, al fin para eso venimos al mundo de los cielos, para asustarnos y para asombrarlos. Vuela, águila, vuela hasta que alcances el sol, aquél que se ve a lo lejos, aquel que de seguro te quemará en cuanto lo alcances, si lo alcanzas, claro está. Lucha por el sol. Vuela, rápido, no te conformes, no temas, no te cances, habrá tiempo para reposar, te lo juro, cuando mueras. 

Vuela, águila, tú que puedes volar.

9.14.2011

Al Natural

Me gustas así, naturalito, puro, como cuando saliste del corazón del maguey, todo tú, ungido en el elixir de los dioses aztecas. Tu boca sabor a tuna, fruto del cactus que, como tu piel, lastima al que se atreve a tocarlo. Tú, que fuiste engendrado por una pluma, tú que saliste del vientre de tu madre dispuesto a protegerla y con ella a todo lo que engendraba su fértil existir.

Tú, que tu cabello fue hecho de sol y tus ojos de cielo, pero lo más increíble, tu piel de luna. ¡Que alguien se atreva a desmentir que fuiste engendrado por el mismísimo Quetzalcoatl, del cual recibiste tu imagen, güero!

Ponte así, naturalito, regresa a tu estado salvaje, cuya marca llevas en el pecho, indomable. Sólo no me salgas con todo y tambores, guerito, sabes que a eso de lo trival sólo lo hago a veces, ¿a poco no, mazunteño?. Lo digo en serio, regresa a tu estado de tigre blanco, al de depredador, al de espía, al de astucia nata.

Acéchame, acorrálame, atácame, te doy permiso aunque actuaré como sorprendida. Gritaré y me defenderé, pero procuraré no herirte porque ambos sabemos que tu sangre es de mezcal y no queremos ponernos otra de esas pedotas, ¿o sí?

Así que ya lo sabes, me gustas salvaje, tal y como yo te gusto a ti.

9.09.2011

El Señor Elefante

Tiembla el suelo. Se empiezan a escuchar las pisadas a lo lejos cual tambores africanos. ¡Bum, bum! Retumban mis oídos. Los niños que jugaban en la calle me voltean a ver asustados. "Ha llegado el señor elefante" dicen en voz queda, asustados, petrificados.

El señor elefante nació hace no mucho en esta misma colonia, y obedeciendo a sus instintos sedentarios nunca había ido más lejos de su casa hasta que la necesidad de subsistir lo obligo a trabajar al otro lado del pueblo. Pero cuando regresaba era el terror de los niños, los cuales se escondían donde pudieran, haciendo llegar al límite su imaginación: abajo de los coches, en la copa de los árboles, entre las ropas de las viejitas que de pura casualidad paseaban por la calle. De boca en boca se escuchaban cosas terribles del señor elefante, que comía niños de botana, que te aplastaba con sus enormes pies, que con su gran trompa te lanzaba al infinito y quedas flotando en la atmósfera hasta que te hacías viejo y morías. 

Pero lo más curioso del señor elefante es que nadie nunca lo había visto, sólo llegaban los rumores de algunos niños que se habían perdido mientras pasaba el señor elefante por esa calle. Entonces mientras el sonido de las pisadas aumentaba y las piedras saltaban a cada paso del señor elefante los niños se acurrucaban donde pudieran, evitando ser vistos y evitando ver, no vaya a ser que el señor elefante sea como la Medusa y te petrifique con su impía mirada.

En cuanto los sonidos de las pisadas disminuían los niños iban saliendo uno por uno de sus escondites, contando las bajas: la pelota de Miguel quedó ponchada, a la muñeca de María le falta la cabeza, Pepito desapareció. Y así, con sus juguetes destruidos y el espíritu destrozado regresaban a su casa, tristes porque el señor elefante no los dejaba en paz.

9.01.2011

Carmina Burana

Mi inútil indeferencia, mi ya trabada sonrisa, mi falsa arrogancia. ¿Para que nos hacemos los mensos? Ambos sabemos lo que puede llegar a suceder, sin embargo, nos es fácil hacernos de la vista gorda. Porque tu no pararás hasta que yo misma me haya deshecho en mil pedazos. La forma en la que con palabras llegas a besar mis labios desnudos ante tu locura, éxtasis total, lealtad efímera.
Dime, corazón, cómo no morir entre tus brazos de mar, entre tus piernas de pez espada, entre tu cabellera de algas. ¿Porqué quieres matarme? Toma mi vida, anda, te la ofrendo a ti, tritón de los siete mares. Y aparezco cual sirena entre tus redes hechas de mentiras y justificaciones, sirena a la que le has cocido los labios para no poder cantar, y así hacerte naufragar.
Véte lejos, sálvame, tritón. Aléjate y termina esta humillación, este teatro de figuras grotescas, máscaras griegas, ya sabes, una que llora y otra que rie, ¿pero quien realmente llora, el que rie? Maldito Neptuno lleno de paradojas irreversibles.
-Pero escucha, escucha bien, ¿lo has escuchado? Pareciera que Dios ha tomado nuestro mundo y lo ha frotado cual objeto preciado, cual plateria fina, cual recipiente valioso. Escucha detenidamente y dime lo que oyes, que debes saber, hay una gran diferencia entre oir y escuchar. 
-¡Ahí! ¿Lo escuchaste? Pareciera que todo el universo se mueve pero no puedo notar el cambio, ¡exacto! A eso se oye, a cambio. Suena como a shhhhhhhhhhh combinado con ommmmmmmmmm. No. No, suena a violines, violines a lo lejano, ¿es esa una canción que conozco?
-Ha de ser alguna ópera, la he escuchado antes aunque no se donde, no me acuerdo. Pareciera que he nacido con esa canción, no recuerdo su nombre pero se que la conozco, que forma parte de mi, ¿sabes?
-Espera, cállate, ¿qué es lo que pasa, Diablo?   ¡Nooo!
Nuestro mundo empezo a caer, nuestro barco comenzo a naufragar, tritón. Todo se desmoronó enfrente de nuestros ojos, primero lentamente y luego con una gran explosión. Intenté tomar tu mano, pero en vez de tu presencia había nada, todo estaba oscuro, frío, lejano, enorme. Tuve miedo, grité y no salió nada de mi garganta, sólo un par de lagrimas humedecieron de mis ojos. Ya no estabas ahí, ¿a donde fuiste?

En la cabina, escuchando la ópera de Orff, el capitán observó los pedazos de vidrio regados por el suelo que alguna vez contuvieron una miniatura de un barco. Nuestro barco.