8.28.2011

Wicked Game

-Nunca me he sentido de esta forma, y a la vez me agrada y detesto que sea contigo.
¿Quien diera la vida para estar junto a ti un rato más? Respuesta estúpida si ya sabemos la respuesta. Y tú, el que representas tanto el paraíso como los pecados te desenvuelves en este mundo como si hubieras nacido mortal, para tu desgracia tú y yo sabemos la verdad, ¿verdad, Diablo?
Y todos los días resultan apocalipticos a tu lado, quien fuera Dios para obedecer tus caprichos y deseos, sí, aquellos trabalenguas que me enseñaste. Me preguntas si esto es normal, y ambos fingimos que lo es pero, en el fondo, sabemos que no es así.
¡Ácabame de matar! ¿Para qué me dejas herida? Not your kind of music, right? Y lo que más me molesta y me encanta de ti, tu sonrisa, y que estes lleno de estas dicotomías pendejas. ¿Porque no te decides? Sé sólo malo, o sólo bueno, como quieras, pero deja de tener dos caras, Dr. Jekyll. 
Lo único que logras es que quiera sacar a mi Otro Yo, ese que habita en el fondo de mi maquiavélica cabeza y al que por mucho tiempo deje encerrado, confinado en ese mundo de obscuridad y olvido. Y llegas tú con tus ideas inmorales, seduciendome con palabras que sonaban hermosas pero conllevaban una suerte de magia negra. Y obligas al Otro Yo a despertar, y a veces lo descubro devolviéndome la mirada a través del espejo, pero no quiero que salga, porque es cómodo seguir asi, siendo un desmadre a mi manera, como dices. Pero el Otro Yo se está volviendo más fuerte, ya te dije que lo he visto, y me incita a la antropofagia... 
Que palabritas tan domingueras me has enseñado, Diablo.

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